“En algunas naciones musulmanas, el velo es una cárcel de mujeres: una cárcel ambulante, que en ellas anda.
Pero las mujeres de Mahoma no llevaban la cara cubierta y el Corán no menciona la palabra velo, aunque si aconseja que, fuera de la casa, las mujeres se cubran el cabello con un manto. Las monjas católicas, que no obedecen al Corán, se cubren el pelo y muchas mujeres que no son musulmanas usan manto, mantilla o pañuelo en la cabeza, en muchos lugares del mundo.
Pero una cosa es le manto, prenda de libre elección, y otra el velo que, por mandato masculino, obliga a esconder la cara de la mujer.
Una de las mas encarnizadas enemigas del tapacaras fue Sukaina, bisnieta de Mahoma, que no solo se negó a usarlo sino que lo denuncio a gritos.
Sukaina se casó cinco veces y en sus cinco contratos de matrimonio se negó a aceptar la obediencia del marido.”
Eduardo Galeano, Espejos
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